Y dale con el tema. Me estoy acostumbrando a ser calificado, entre líneas o directamente, utilizando uno o varios de los adjetivos del título. Todos me gustan, pero mis preferidos son Fanático, Cientifista y Comunista, especialmente porque son los más utilizados. Sin embargo, hay uno que he obviado en el título: Infeliz (en el sentido no-feliz, como triste o desgraciado). Éste último es simpático porque se dice en tono compasivo, como expresando que se percibe una gran carencia en mi vida, que no tengo rumbo, que estoy desgraciado, que estoy...perdido (por no decir jodido). Todo por no creer en ninguna invención supersticiosa, léase dioses, virgenes, Superman, Batman, Barney, Ironman, Spiderman, Ra, Odin, Neptuno, Zeus, Lucifer, Huiracocha, Pakatnamu, Pariacaca o Pachamama, entre otros entes omnipresentes.

Me considero una persona altamente tolerante a las diferencias que pueda encontrar con distintas personas. No siempre ha sido así, en corto tiempo he podido evolucionar hacia una postura un poco más moderada en la forma, aunque en el fondo sea cada vez más antagónica la cosa. Lo difícil es determinar cuándo se está siendo demasiado desatinado o impertinente y cuándo se está tolerando demasiado, o avalando alguna idea en nombre del "charm". La solución más práctica para mí es sólo hablar si me preguntan o cuando el caso lo amerita claramente. Y si una situación así se da, pues también moderar el discurso hacia un tono positivo.

¿Por qué? Pues porque, lo quiera o no, casi todo el mundo mantiene su corazoncito aferrado a alguna creencia sin fundamento (casi siempre "por si acaso"). He venido "ablandando" mi opinión emitida al respecto (en su forma) porque hay muchas personas que quiero mucho que se sienten agredidas por una opinión como las tantas que he esgrimido en este a veces denominado "blog basura" por mis más interesados detractores (por lo visto adictos a la lectura de este tipo de contenido, jeje). Me cuesta ser políticamente correcto en algunos casos pero, me ha resultado como la mejor manera de escuchar las posiciones contrarias en todo su esplendor, sin contribuir al silencio y por ende a la ausencia de opinión, que es lo que hace las conversaciones interesantes. Pero no confundir esto con el cómodo y desinteresado agnosticismo, si me preguntan puntualmente, no puedo evitar soltar la lengua satánica.
Sobre los adjetivos, en realidad poco tienen que ver con la falta de creencias, aunque son utilizados ampliamente para agrupar a los ateos.

¿Por qué fanático?
Usualmente se tilda a los ateos como fanáticos. El término, según la RAE, tiene dos significados aceptados:
1. adj. Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas. U. t. c. s.
2. adj. Preocupado o entusiasmado ciegamente por algo. Fanático por la música.
El fanatismo, en su primera definición, deja entrever que no existe ningún vínculo entre la creencia o apasionamiento y la razón. Un ateo coherente no es fanático (aunque equivocadamente se le tilda de tal por su "fanatismo" por la verdad a través de la evidencia) porque estará dispuesto a cambiar su posición ante nueva evidencia. No opina a favor de algo porque sí, o porque se lo dijeron, o por dogmática.
La segunda definición no es en realidad aplicable porque es demasiado general y tergiversa el significado principal de la palabra, aparentemente producto de la nueva acepción coloquial de la misma, que más aplica a un sentido figurado. Esta segunda definición podría aplicarse a cualquier caso, como aficiones o gustos particulares.

Yo no sabía el significado de cientifista hasta que lo busqué. Es en realidad un término utilizadísimo por religiosos fundamentales (o elementales, por decir lo menos) que significa una inclinación desmedida por apoyarse en la ciencia o pseudociencia para establecer argumentos que resulten plausibles. Es un término más aplicable que el de fanático, considerando que deben haber personas que consideran los conceptos científicos como verdades no modificables. Es cierto que algunas lo son, pero es un hecho de que muchas posturas son elaboradas en base a la mejor evidencia existente y podrían modificarse con estudios posteriores. En realidad, soy de la opinión que más cientifista es un científico inmoral que elabora en torno a sus creencias para no confrontarlas con su conocimiento, intentando validar supersticiones creando teorías benévolas (más bien tendenciosas) y transmitiéndolas a otras personas que son felices con esta pseudociencia del autoengaño. Por cierto, estas elaboraciones excesivamente creativas son como mugre para la uña, toda vez que satisfacen la disonancia que atormenta a los "científicos" religiosos.

Lo de Comunista es risible, como para devolver, arrojar, gomitar. Es como decir que todos los religiosos son Republicanos, o Socialistas. Varias veces, especialmente cuando se necesita aseverar que los ateos son personas malas, se apela a que Stalin o Mao lo eran. Pues el Papa (o Potato) Alejandro VI (a.k.a Rodrigo Borgia) era un sinvergüenza para premio y no quiere decir que todos los católicos sean mañosos, asesinos o corruptos, ¿no? Este es sólo un ejemplo para desechar que exista un vínculo directo entre el ateísmo y el comunismo.

Inmoral, amoral y afines son adjetivos que, desde el punto de vista de la utilidad de la religión, resultan correlativos con el concepto de que la religión en cualquiera de sus formas o colores constituyen la base de la moralidad de las sociedades. Como paréntesis, cabe recordar que en épocas en la que la humanidad estaba compuesta por bárbaros animales y brutos, en realidad la religión fue una herramienta útil para evitar que las tribus se maten como animales. Como el concepto de prevalencia del grupo no estaba racionalizado del todo, fue útil utilizar la magia, superstición, etc. para lograr que las bestias se alineen, contrario a las más sofisticadas leyes de más adelante. Conceptualmente, dudo que el objetivo principal haya sido el descrito (seguramente dominar era el objetivo perseguido) pero al menos como efecto secundario puede haber contribuido. Desde aquél tiempo existen los moscas. Dicho esto, se puede desprender que la lógica creyente nos imponga el paradigma de que la moral, los valores y los principios son inexistentes sin dogma religioso. Pues esto no puede estar más lejos de la verdad. La moral es un concepto que es muy explicable en la premisa "no hagas a otros lo que no quieres que te hagan". No se necesita adornar el concepto con fábulas mágicas para entenderlo bien.

La ceguera, en su sentido figurado puede tener varios sinónimos. Fanático, Rígido, Obtuso, Dogmático, son algunos de ellos. Sin ningún ánimo peyorativo, podríamos añadir el término Supersticioso a la lista. Y no está demás decir que un ateo es lo menos supersticioso que existe. Si lo es de alguna manera, es cualquier cosa menos ateo. El establecimiento de paradigmas (especialmente muy temprano en la vida) es la forma más efectiva de generar la terrible disonancia entre la realidad y la magia. Si uno lo analiza detenidamente, la religión no es más que eso, un conjunto de paradigmas preestablecidos a través del miedo, que son muy difíciles de quebrar porque están en el subconsiciente.

Aquí es bueno hacer un paréntesis otra vez, para explicar puntualmente la base paradigmática de la religión y su efectividad en la evasión de la razón cuando de cuestionarse se trata. El concepto de psicología evolutiva es fundamental en el proceso de establecimientos de buena parte de los paradigmas que nos acompañan toda la vida. Sin psicología evolutiva, el adoctrinamiento temprano (ver Diseño Inteligente, Paradigmas Religiosos y Ateismo) no sería posible. Este concepto explica cómo durante nuestro aprendizaje para la supervivencia, aprendemos cosas que grabamos en nuestro subconsciente para alejarnos del peligro. Ejemplo, cuando eres muy niño, tu madre te aterra con el hecho de meter los deditos en el enchufe. De grande, no se te ocurre andar viendo dónde hay un enchufe que te meta tu zamacón. Es el caso con el adoctrinamiento religioso, especialmente porque dicha fantasía no es demostrable y se establece como verdad inquebrantable en nuestra cabeza. "Come o te castiga Dios", "Pórtate bien porque diosito va a llamar a papa noel a informarlo y te quedarás sin regalos", etc., son premisas que, inculcadas a la edad indicada, quedan grabadas en piedra. Hagámonos una pregunta muy simple, ¿creería Ud en la concepción asexual de María si se la enseñaban a los 17 años? Lo más probable es que su reacción sea de risa o de simaptía por el pobre cornudo de José. ¿Se imagina a José explicándole a sus patas tremendo entuerto?

Finalmente, para no cansarlos (aunque más tiempo me toma escribir que a Ud. leer), me he reservado para el final el adjetivo más interesante: Infeliz. Se cree en algunas mentes que la condición de ateo es infeliz porque no tiene nada por qué vivir. Porque es a veces difícil concebir el hecho de que nuestra existencia es finita. Y como todo ladrón piensa que los demás son de su condición, les aterra el sólo pensar en que una vez muertos no haya alma vagante, ni paraíso, ni por lo menos un purgatorio. Ese paradigma da tranquilidad, plazo, vacacional, redención. También nos da la posibilidad de portarnos un poquito mal y luego ser perdonados por el amoroso san pedrito (dependiendo de su humor, claro). La felicidad 100% terrenal es la más rica. Trascendencia es permanecer en la memoria y en tu descendencia. Que tus hijos y nietos puedan apoyarse en tu memoria para ser mejores personas, no porque estás en el cielo sino por lo que hiciste antes de ser humus. Nada te puede traer más felicidad que pensar en esa posibilidad y el proceso de construirla. Y esa posibilidad también hace posible que tengas la capacidad de autoimponerte valores morales que garanticen que tu trascendencia sea positiva y útil para tus hijos, nietos y más.

Sin otro particular, quedo de Uds.

Foto: http://cectic.com

3 comentarios:

Mogrovejo dijo...

Mi Muy Estimado Miguel:
Despues de una prolongada ausencia me he puesto al día en su blog. Es usted versátil en los temas, muy productivo y disfruto mucho con su análisis y visión de la realidad. Está usted embebido de un pragmatismo envidiable en la forma como sintetiza los conceptos. No sé cual es su edad, pero debe ser usted "joven". Lo supongo por sus expresiones y la frescura no estigmatizada de su análisis. Ojalá nuestra juventud se impregne mucho en el sentido que usted lo está para tranquilidad de los que ya transitamos la mayor parte de nuestra vida. Si queda atras una juventud así, libre y dispuesta a hacer de ésta su única oportunidad de hacer las cosas bién, hay esperanza en el futuro.
Un cordial saludo de su admirador,
Mogrovejo

Anónimo dijo...

Trascender como dices mi estimado, creo yo sin temor a equivocarme es estar en el recuerdo (en todo sentido)de nuestra descendencia y al mismo tiempo de nuestros conocidos, y los conocidos de nuestros conocidos. Ahora bien; si logramos eso con energia positiva (fisicamente hablando) habremos producido mas que lo que hubieremos producido con energia negativa. Resumiendo que ni yo me entiendo, si vivimos en los recuerdos de los demas... eso quiere decir que no morimos... que viva la vida eterna!! como dijo Jesus, y eso valida el punto de vista que el cielo y el infierno estan en la tierra, vale decir que si haces el bien viviras feliz en los recuerdos y si haces el mal viviras con odio en los recuerdos. Y para terminar como dice Don Corleone This is the life we choose.

LMP dijo...

Es exactamente ese el limite entre la real trascendencia y la supercheria de las alas de angel y las uvas en el paraiso.
Saludos!!

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